miércoles 11 de noviembre de 2009

El "sato portorricensis"


A los perros que defienden lo suyo con cría
y valor contra sus semejantes invasores

En los predios de la Plaza del Mercado de Salinas, regularmente merodea un perro sato con múltiples cicatrices en su cuerpo producto de las batallas por sobrevivir. Es llamado Guapo, por su valentía y éxito al mantener en raya todo can que intenta invadir sus dominios. Están exentas algunas perras.

Mientras, en la urbanización La Monserrate reside un "pit-bull" bien cuidado, alimentado y adiestrado para competencias de obediencia quien responde al nombre de "Lucky". Un buen día su amo lo llevó a pasear por el pueblo y al pasar frente a la tradicional Plaza Guapo lo divisó. De inmediato se le abalanzó encima formándose una feroz trifulca. En un momento dado Guapo lanzó un zarpazo que le voló un diente de la boca a su rival quien reaccionó de la manera menos esperada, dada su fama de "pit-bull". Cogió la juyilanga hacia su morada en La Monserrate.

Desde ese día en la Plaza del Mercado le cambiaron el nombre a Guapo y lo bautizaron  "Josco Canino", en alusión al cuento "El Josco" de Don Abelardo Díaz Alfaro. Actualmente hay un movimiento para erigir una escultura a Josco Canino. Lucky conservó su nombre, solo que ahora le apodan el "pit chicken mellao" y está dirigiendo un albergue de aves con problemas de identidad.

(c) por Félix M. Ortíz Vizcarrondo
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2 comments:

Gumersindo dijo...

Felicitaciones al salinencis historico escritor don Felix Ortiz Vizcarrondo por tan excelente satira y tragi-comedia resena.
Muy bien elaborada esta fabula de Esopo donde cada animal representa al tipico personaje que anda por la calle a diario. Tambien felicitamos al moderador de esta historica pagina salinense:Don Edgardo Lebron.

doncari dijo...

Si algo admiro en Félix es ese amor incontaminado y sin condiciones que tiene para con su pueblo, su cultura y su gente. Sin duda un hombre que, como los viejos robles, ha sido abatido por grandes y malintencionados vendabales, pero al igual que aquellos viejos árboles, ha besado el polvo muchas veces sin asomo de quebrarse. Hombre como Félix no abundan y merecen mejor trado.
Sus aportaciones, sencillas y muy de pueblo, llevan impregnadas en cada sílaba de la palabra el sello inconfundible de su amor y de su patriotismo. Una pena que no hayan más seres como él en Salinas. Una verdadera desgracia.

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