Son muchas las anécdotas que se han quedado en el recuerdo de los aficionados de los Peces Voladores durante los 50 años de su existencia. De ese anecdotario de medio siglo de béisbol Doble A en Salinas Don Félix Ortíz extrae de su memoria una interesante escena...
Del Anecdotario de los Peces Voladores
El pitcher amanecíopor Félix M. Ortíz Vizcarrondo
“¿En qué rama del árbol del mar
estarán los nidos de los peces voladores?
---Salvador Tió
El béisbol Doble A con su sabor pueblerino apasiona a su gran fanaticada que sigue al equipo en todos sus compromisos competitivos durante la temporada. Se sufren sus derrotas, se porfía y se disfrutan sus triunfos, y más sus campeonatos. Los peloteros son admirados, imitados, mimados y tratados como héroes deportivos.
El equipo Peces Voladores es orgullo de Salinas, especialmente por la gran hazaña de establecer el récord de veinte (20) victorias consecutivas en la temporada de 1970; logradas con la hábil dirección del dirigente Rogelio Pérez.
Cuando se asiste a un juego local usted disfruta de un acogedor ambiente, un gran espectáculo con los dirigentes de las gradas, las linduras que le gritan a los árbitros, además de las piruetas, maromas y culivicentes que hace el mascota del equipo, El Nítido.
Es particularmente llamativo el sistema de sonido a cargo del experto José Luis Moreno. Además de informar la alineación al público, bateador de turno, cambios y status de otros juegos, José Luis le pone la nota jocosa a los partidos. Los efectos de sonido son realmente ingeniosos. Cuando se poncha un bateador contrario se oye un bebé riéndose a carcajadas, lo que contagia a los fanáticos. Al batearse una bola fuera del parque y hacia el estacionamiento se escucha una alarma y un estruendoso ruido de cristales rotos, lo que pone a temblar a los fanáticos que ubicaron su automóvil en esa dirección. Y si los Peces ganan el juego resuenan los aires triunfales de la plena Pa´Salinas.
Ramón Rodríguez Castaing, ex lanzador de los Peces Voladores y exaltado al Caney de la Fama del Deporte Salinense, en una ocasión estaba asignado para lanzar un domingo en un juego de exhibición. La noche anterior había un baile en La Guagüita (Villa Paraíso) con la orquesta Panamericana que atrajo tanto el interés de Ramón que no resistió la tentación y se fue a bailar. Allí estuvo bailando hasta las tres de la madrugada. Pero también estaba su dirigente Rogelio Pérez, quien se mantuvo observando lo mucho que disfrutaba el muchacho.
Al otro día comenzó a lanzar en el partido tal y como estaba asignado por su dirigente. El juego dio inicio a las 10:00 am bajo uno de esos soles ardientes que castigan a los salinenses. Lanzó las primeras dos entradas sin problemas, pero en la tercera lo estaban matando a palos. El joven lanzador miraba ansioso, excitado y sudoroso hacia el banco en busca de auxilio para que el dirigente le aplicara el remolque. Pero éste lo ignoraba. Después de enormes esfuerzos y sudar la gota gorda, logró terminar la entrada.
Al llegar al banco casi pisándose la lengua, Rogelio le dijo: “Esta tarde hay un T-Danzant con la Sonora Poceña, no te lo pierdas”.

3 comments:
Ese Rogelio siempre fue el cará.
En el mundo beisbolero del ayer parte de la tradicion del buen pelotero era irse de "juerga" o cogerse una buena borrachera y al otro dia batear de cuatro tres o lanzar una blanqueada como en muchos casos sucedio. Asi era el sistema.
Parece que esta ocasión no fue así.
Publicar un comentario en la entrada